jueves, 28 de enero de 2010

EL LLANTO DEL VIENTO

Un llanto, con aroma a recuerdo,
interroga mis palabras en un querer distraído,
que caprichoso, brota donde el silencio,
arranca en un beso
el sabor de los secretos.
Levemente,
las bocas deshabitadas
conversan con la violencia de unos brazos
confundidos en la lentitud de la niebla.

El viento se apodera de las huellas
que la noche envolvió
en los límites de un abismo,
abierto en los márgenes
de las palabras desplegadas
en alas de la desnudez.

La tarde pasa confundida de memoria
la sombra se esconde en el espacio de la luz.

Mientras visito las huellas
que impasibles tatúan el revés de mi piel,
y el horizonte se diluye
en un abismo de límites
en el lado oculto de la mirada.

Soledad Caballero Castro
*Cuadro: "Deslizándome sobre tu piel". Miguel O. Menassa

2 comentarios:

Micaela dijo...

Vaya, ¡qué hermoso poema! Soledad, pronto nos vemos en Viladecans, para saborear más despacito tu poesía. Un abrazo grande.

Lely Vehuel dijo...

Atrapante en letras y en imagenes,me gusto mucho,seguire pasando,hasta pronto.