martes, 5 de enero de 2010

UNA TRISTEZA EN LA MIRADA


Se despierta la noche de Otoño,
entre las sábanas aún tibias donde los cuerpos,
vencidos de nostalgia,
con máscaras de garganta muda
quiebran lágrimas de paso desdibujado
con el viento garabateando amantes de sombra azul.

Se escucha el eco del abismo en el borde del silencio,
bailan unos labios al compás de brazos precipitados,
la sangre se abre a los secretos,
escribiendo en el horizonte con piel de memoria
versos desnudos de tiempo.

Una mirada tatúa el revés de las huellas.

Pasión desatada en los márgenes de la madrugada
de vientre blanco.


Soledad Caballero Castro
*Cuadro: Mujer desnuda. Modigliani

5 comentarios:

El Museo de la Luna dijo...

Hola, amiga. Venimos desde el blog de Eva Magallanes. Hemos supuesto que si te gusta la perspectiva humanista desde la que ella aborda temas de arte, también te gustará seguramente el Museo de la Luna. Te invitamos a visitarlo si lo deseas.

Se trata de un museo especialmente dedicado a proteger el arte hecho por mujeres, así como a defender la paz, la libertad, la ecología, y el respeto a todos los seres vivientes. Ojalá te guste. Pensamos que por tu amor hacia el arte, presente en cómo ilustras los poemas de tu página, será así.

Muchas gracias.

http://moon-museum.blogspot.com

El Museo de la Luna dijo...

Enlazamos desde el museo a quien publicita nuestro logotipo en sus blogs. Como es natural, no se lo pedimos a nadie directamente. O a casi nadie. Sólo en casos excepcionales nos da por sugerírselo a alguien. Tu blog nos gusta especialmente, por la sensibilidad en la mezcla de poesía y arte. Nos encantaría enlazarlo para no perdernos tus poemas. Solamente dejamos ahí la sugerencia...

Un beso.

Soledad Caballero dijo...

Muchas gracias por vuestra visita y por vuestra invitación, que acepto encantada.

Un abrazo

Eva Magallanes dijo...

Me parece que el poema alcanza a la poesía en estos versos:
con máscaras de garganta muda
la sangre se abre a los secretos
tatúa al revés de las huellas

Allí, siento, el misterioso e infinito don de las palabras realizan su sortilegio.

Un abrazo!

Soledad Caballero dijo...

Gracias Eva, por tu lectura.

Un abrazo.